lunes, 8 de marzo de 2010

REFLEXIÓN: Día de la mujer...el día después



El día de ayer, los medios mencionaban el día internacional de la mujer, en la mayoria de las notas, era sorprendente como fortalecian la relación MUJER = MADRE. Desconociendo a muchas otras que no lo son, no lo desean o no pueden.

Claudia Laudano, especialista en temas de género ha traducido para su publicación este maravilloso poema de Joy Harjo - estadounidense nativa, Harjo narra la desesperante situación de una mujer, posiblemente a punto de cometer suicidio, para enfocar de manera muy literal y dolorosamente física la posición marginal de las mujeres.


La mujer que cuelga de la ventana del piso trece

Ella es la mujer que cuelga de la ventana del piso 13.
Tiene los nudillos blancos de aferrarse a la moldura de cemento del edificio de departamentos.
Cuelga de la ventana del piso 13 en Chicago este, con un revoloteo de pájaros sobre su cabeza. Podría ser un halo, o una tormenta de vidrio que esperara aplastarla.

Piensa que será puesta en libertad.

La mujer colgada de la ventana del piso 13
En la parte este de Chicago no está sola.
Es una mujer con chicos, con un bebé, Carlos, y con Margaret, y con Jimmy, el mayor.
Es la hija de su madre y el hijo de su padre.
Rota en varios pedazos entre dos esposos que ha tenido.
Es todas las mujeres del edificio de departamentos que están mirándola, mirándose.
Cuando era joven comía arroz silvestre sin dejar un grano en cálidas habitaciones de madera. Eso era muy al norte, y ella era una beba entonces. La acunaban.

Ve el lago Michigan lamer las costas de sí misma.
Es un pozo de agua tambaleante y los ricos viven en altas casas de cristal en sus orillas.
En algunos lugares el lago Michigan habla suavemente, aquí, sólo barbotea y se empalma con el asfalto.
Ella ve otros edificios como el suyo. Ve otras mujeres colgadas de ventanas de muchos pisos contando sus vidas en las palmas de sus manos, y en las palmas de las manos de sus hijos.

Es la mujer colgada de la ventana del piso 13 del lado hindú de la ciudad. Su vientre está blando por los nacimientos de sus hijos, su levis gastado cuelga debajo de su cintura, y después sus pies, después su corazón.
Ella está pendiendo.

La mujer colgada de la ventana del piso 13 oye voces.
Vienen hacia ella en la noche cuando las luces se han hecho tenues.
A veces son gatitos maullando y rasguñando la puerta, a veces son la voz de su abuela, y a veces son gigantescos hombres de luz susurrándole que se levante, que se levante, que se levante.
Eso es lo que quiere tener otro hijo a quien aferrarse en la noche, para poder volver a dormir.
Y la mujer colgada de la ventana del piso 13
Oye otras voces. Algunas le gritan desde abajo que salte, la empujarían.
Otras sollozan suavemente en los cordones, alzan a sus niños como flores y los estrechan en sus brazos. La ayudarían como a sí mismas.

Pero es la mujer que cuelga de la ventana del piso 13, y sabe que cuelga de sus propios dedos, su propia piel, su propia hebra de indecisión.

Piensa en Carlos, en Margaret, en Jimmy.
Piensa en su padre y en su madre.
Piensa en todas las mujeres que ha sido, en todos los hombres.
Piensa en el color de su piel, y en las calles de Chicago, y en cascadas y pinos.
Piensa en noches de luna llena, y en frescas tormentas de primavera.
Su mente chisporrotea como el neón de los bares del lado norte.
Piensa en la soledad de las 4 a.m. que la envolvió como la muerte, discordante, sin lógica ni bella conclusión. Se le astillas los bordes de los dientes.
Hablaría.
La mujer que cuelga de la ventana del piso 13 llora por la belleza perdida de su propia vida. Ve el sol cayendo al oeste sobre la planicie gris de Chicago.
Cree recordar haber escuchado su propia vida soltándose, mientras cae de la ventana del piso 13 de es parte de Chicago, o mientras vuelve a trepar para reclamarse a sí misma otra vez.


Haciendo historia…

La Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas fue la que proclamo el Día Internacional de la Mujer Trabajadora en 1910, (no dio una fecha solo dijo una vez al año) se festejo por primera vez el 19 de marzo de 1911 en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza. Una semana después fue el incendio de la fábrica Triangle donde murieron 140 jóvenes trabajadoras, la mayoría inmigrantes.
Se celebra el 8 por que en 1917, como reacción ante los 2 millones de soldados rusos muertos en la Primera Guerra Mundial, las mujeres rusas se declararon en huelga en demanda de "pan y paz". Los dirigentes políticos criticaron la oportunidad de la huelga, pero las mujeres la hicieron de todos modos. El resto es historia: cuatro días después el Zar se vio obligado a abdicar, y el gobierno provisional concedió a las mujeres el derecho de voto. Esto paso un domingo 23 de febrero, según el calendario juliano utilizado entonces en Rusia, o el 8 de marzo, según el calendario gregoriano utilizado en otros países.