martes, 14 de abril de 2009

REFLEXIÓN: Seguridad, justicia y corrupción sin historia


Por Santiago Villani - Argentino

En diciembre del 2001 se escuchaba eufóricamente en las calurosas calles de Buenos Aires. “oooh que se vayan todos, que no quede ni uno solo” acompañado a ritmo de cacerolas. Eso fue hace algo más de 7 años. A mediados del 2008, durante el conflicto agro-mediático también sonaron cacerolas, pero ya no eran las mismas. Entre unas y otras pasó mucha agua bajo el puente. Las primeras cacerolas marcaban el agotamiento del modelo neoliberal en la Argentina. las segundas, la defensa a las supervivencias del mismo.

El 24 de marzo del 2004 Néstor Kirchner reivindica a la ESMA como museo histórico del horror. Salvo en un edificio ubicado al frente, colgaba una bandera que decía “Viva la Armada”, no hubieron contra-marchas. Pero ese mismo día, salía hacia el congreso una multitudinaria manifestación, encabezada por Juan Carlos Blumberg con sus políticas“mano dura” y vinculado al “Manhattan Institute for Policy Research de New York”. ¿Ironía de la historia? ¿Es por puro azar, mera casualidad, que el mismo día en que Kirchner descuelga el cuadro de Jorge Rafael Videla y pide perdón a la sociedad argentina en nombre del Estado por la última dictadura militar, salga Blumberg a exigirle al congreso políticas “mano dura”? ¿Es otra casualidad que en septiembre de ese mismo año, Blumberg reciba las llaves de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), por su participación en la 1° Conferencia de seguridad ciudadana?

También, dentro del marco de reivindicación de los Derechos Humanos por parte del gobierno de Nestor Kirchner y Cristina Fernández, el 18 de septiembre del 2006, desaparece Julio López. Poderosísimo valor simbólico, ya que el desparecido (¡en democracia!) de Julio López, era un testigo clave en el juicio a Miguel Etchecolatz, uno de los responsables de los 30.000 desaparecidos.

El 30 de diciembre 2004, sucede la tragedia de Cromañon. He escuchado a varios de los familiares de las víctimas, criticar a la corte suprema de justicia, ya que los mismos garantizaban el principio de “Inocencia Presunta” en torno a la excarcelación de la prisión preventiva de Chabán. Los he escuchado decir “Los derechos humanos son solo para los delincuentes”. Pedían que se tomaran medidas de excepción para Chaban.

En el 2006 gana las elecciones para “Jefe de gobierno de la ciudad” Mauricio Macri, uno de los rostros menos maquillados de los 90’. Sus argumentos básicos de campaña fueron dos: “Vengo de la gerencia, o sea, no vengo de la política” y el otro “seguridad”. Uno de sus primeros anuncios ya laureado por el triunfo fue:“(…) el siglo XX fue el siglo de los derechos, el XXI será el de las obligaciones” como si no supiera que el siglo XX, fue el siglo más aberrante de toda la historia de la humanidad, como si no supiera que el siglo XX, fue el siglo en donde se produjeron las mayores violaciones a los DDHH desde 1791, año en que los mismos fueron proclamados.

Hace poco, Alfredo De Angelis tomó el banco del empresario E. Eskenazi, pidiendo la reducción de las tazas a los chacareros ¿qué hubiese pasado si quienes lo tomaron fuesen piqueteros de la no-abundancia? ¿Qué publicaron los medios? Es verdad, ya no lo llamaron Alfredo, sino a secas De Angelis: “De Angelis tuvo que llegar hasta el punto de tomar un banco”. ¡Nada más!

La diva Susana Giménez, a raíz del asesinato de su florista, dice por TV: “Hay que matar a los que matan” “Hay que terminar con la estupidez de los Derechos Humanos” Ella dice: “Estos menores entran por una puerta y salen por otra” Habría que decirle que el pedido de excarcelación de unos menores internados en el instituto San Martín por parte del “Fundación Sur” fue rechazado por la Corte Suprema de justicia porque corrían más riesgos afuera (víctimas del gatillo fácil) que adentro. Y dice esto sin el más mínimo pudor, cuando ella sabe que (¿no?) se le podría preguntar, y qué hay que hacer entonces con las parturientas de autos gemelos importados. ¿Por qué no pidió también la ley del Talión para Carlos Monzón?

Ahora bien, más allá de los casos puntuales que nombro, me interesa señalar la emergencia de ciertos discursos. Es decir, las condiciones de posibilidad que hacen a los mismos. Lo que me interesa, es ver como es que unos circulan y otros no. Como el mismo significante de la inseguridad sutura toda contradicción discursiva hasta el punto de sostener al mismo tiempo que el problema de un tipo de inseguridad es por la falta de educación y trabajo pero al mismo tiempo exigir mano dura.

Los significantes “inseguridad”, “Justicia”, “corrupción” velan la historia. Así pasó en el conflicto del gobierno con la derecha agro-mediática. Estos, que amenazaban con el hambre, con desabastecer al mercado, con la escasez, fueron aún así, apoyados por las clases medias porteñas. Fueron apoyados más allá de la herencia golpista del campo. Las clases medias decían “quieren aumentar las retenciones para llenarse los bolsillos”. Lo mismo decían con el reemplazo del sistema de capitalización por el de reparto. O sea, la corrupción. La corrupción borra la historia, moraliza la política opacando todo un sistema político, económico y social. Ella, la corrupción es la caja de Pandora. Sino, pregúntenle a Elisa Carrió, que algo de esto sabe.

¿Macri y Susana pidiendo justicia, seguridad? Figuras claves del menemismo. Y tienen el tupé de hacerlo, porque huelen, sospechan…saben, que a ellos, nadie les va a exigir que “rindan cuentas” de sus actos, porque eso solo se le exige al Estado. Porque ellos saben, que la mediática maniática criminalización de la pobreza caló hondo en la sociedad argentina. Y lo hizo, porque ésta, hace un tiempo ya se ampara en el dolor, en el miedo.

El uso del dolor, del miedo, como estrategia política, ya posee larga data. Arranca el 24 de marzo de 1976. En esta fecha, el consenso conseguido, fue un consenso por el terror. En la política esta la muerte. Después, durante el alfonsinismo, el miedo fue a la pobreza inflacionaria. Durante el menemismo, el miedo sobrevino por quedar afuera de la perenne fiesta menemista, con su consumismo exacerbado. No había que quedar del otro lado, de este lado, del de los excluidos. Consumismo ad-infinitum, que nunca alcanza, pero que nos salva por unos instantes de la muerte. En esta época, el consenso que así se obtenía, era por la apatía política. Estábamos de fiesta. Los políticos son todos corruptos, ladrones.

Hoy, son los chorros, los negros… a fin de cuentas, son los Otros los peligrosos. Hoy son estos Otros los que cometen secuestros. Son estos Otros los que matan a nuestros hijos. Por eso apareció Blumberg, que es un padre. Por eso aparecen las madres, “madres del dolor”. Son estos Otros los que despiertan la suma de todos nuestros miedos, de los medios que se fueron sedimentando en las “capas arqueológicas de la memoria” comenzada en el 76’.
Y es a través de tomar medidas de seguridad contra estos Otros, lo que borra la historia, lo que invisibiliza a estos Otros, al punto del la ya frustrada construcción de un muro en San Isidro.
Es este miedo inmanente, que recorre y atraviesa los cuerpos, es lo que abre el abismo del presente absoluto, que borra el pasado. Es este dolor, dolor por la muerte del hijo, del par (no de aquellos Otros) lo que genera este ya calculado “consenso espontáneo” que genera “marchas espontáneas” políticamente presentadas como a-políticas. Y es así, como la marcha y la protesta son “colonizadas”. Y de ser ellas una vieja arma de lucha popular -relleno estratégico mediante- pide represión y mano dura. Entonces, llegamos a la conclusión, de que hay que tener cuidado con la participación ciudadana. Ella, no siempre es conciente de lo que pide.